1° de octubre

Día Internacional contra la Hepatitis C, una enfermedad silenciosa y poco diagnosticada



Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Hepatitis C, una infección de importantes dimensiones para la salud pública global. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que 47 millones de personas viven con infección crónica en todo el mundo, y se producen cerca de 239.000 muertes anuales, principalmente por su derivación en cirrosis o cáncer hepático.

Se trata de una infección del hígado causada por el virus del mismo nombre (VHC). A diferencia de otras variantes, esta enfermedad se cronifica en la mayoría de los casos y puede pasar completamente inadvertida durante décadas, dañando el órgano en silencio.

Los principales factores de riesgo

La transmisión del virus de la Hepatitis C ocurre exclusivamente cuando la sangre de una persona infectada ingresa al torrente sanguíneo de otra. Los escenarios más comunes de riesgo incluyen:

-Tatuajes y piercings realizados con mala esterilización: El uso de agujas, tintas o herramientas sin asepsia son una vía directa de contagio.

-Consumo de sustancias: Compartir jeringas u otros materiales para consumo de drogas que puedan provocar sangrado o microsangrado.

-Elementos de uso personal compartidos: Compartir objetos cortantes o punzantes que puedan retener trazas microscópicas de sangre, como hojas de afeitar o alicates de uñas.

-Relaciones sexuales inseguras: El riesgo aumenta en prácticas sexuales sin protección donde exista fricción, microlesiones o presencia de sangre (por ejemplo, durante la menstruación).

Prevención y la ausencia de vacuna

A diferencia de la Hepatitis A y B, no existe una vacuna contra la Hepatitis C. La prevención depende por completo de evitar la exposición al virus:
• Exigir materiales nuevos, descartables y abiertos en tu presencia al hacerte un tatuaje o piercing.
• Utilizar barreras de protección como el preservativo en las relaciones sexuales.
• No compartir bajo ninguna circunstancia elementos de aseo personal.

La detección y la cura

La única forma de saber si se tiene el virus es mediante un análisis de sangre específico (test de anticuerpos para Hepatitis C). La buena noticia es que, si se detecta a tiempo, los tratamientos actuales con antivirales de acción directa son altamente efectivos y logran curar la Hepatitis C en más del 95% de los casos en pocos meses.